La escritora Sheila Weller publicó en 2008 el libro Girls like Us. Carole King, Joni Mitchell, Carly Simon, and the Journey of a Generation, (Atria Books/Simon & Schuster) donde dibuja un retrato generacional y de época a través de la triple biografía de estas divas de la música estadunidense.

Al iniciarse los años setenta el disco Tapestry de Carole King musicalizaba las fiestas adolescentes de los cascareados cincuentones de hoy. Canciones como “It’s to late”, “You got a friend” y “Will you still love me tomorrow”, impulsaron su inusitado éxito hasta los 13 millones de discos vendidos en 1971, récord no sólo para un disco femenino sino para la industria disquera de entonces.

Para los amantes del buen folk-rock también era notable entonces la figura de la canadiense Joni Mitchell, cuyos discos Clouds (1969), Ladies of the Canyon (1970) y Blue (1971), destacaban por piezas como “Woodstock”, “Big Yellow Taxi” y la memorable “Coyote”. La transparencia luminosa de su voz y las originales armonías de su guitarra emergían de la tradición de las viejas baladas inglesas oídas en su infancia, en la provincia canadiense de Alberta.

De igual forma, los discos Carly Simon (1971) y sobre todo No Secrets (1972), con la clásica dedicada a Mick Jagger “You’re so vane”, hacían cada vez más célebre a la sensual neoyorquina Carly Simon.

La irrupción musical de estas divas se había fraguado en los años sesenta, cuando su impulso vital venció prejuicios y ayudó a transformar la cultura de su país, según propone Sheila Waller en este libro recién llegado a mis manos, un vigoroso retrato de época a través de la triple biografía de estas mujeres emblemáticas.

El divorcio, la libertad femenina, el control natal, la independencia de la familia, la moda novedosa y atrevida, la reivindicación de la autonomía de las mujeres, la lucha contra el modelo convencional de belleza, la participación en política y el desafío a todo prejuicio, fueron divisas vitales para estas artistas hoy sesentonas.

Foto de portada de Tapestry, 1971

 La narizona de Brooklin

Carol Joan Klein nació en una familia judía en Manhattan en 1942 pero creció en Broolyn, hija de una maestra y de un bombero. Waller retrata a una niña común, pianista precoz y fanática del rock desde los 14 años, cuando visitaba el teatro Paramount para ver a Jerry Lee Lewis. En la universidad Carole conoció a Neil Sedaka, Paul Simon y Gerry Goffin, y terminó casada con éste último, con quien formó el dueto de compositores King-Goffin. Desde entonces utilizó el nombre artístico de King. Para 1962 habían alcanzado popularidad con piezas como “Will you still love me tomorrow”, y mientras batallaban para mantener a sus dos hijas Louis y Sherry, su talento surtió a varios grupos de aquellos años (The Sheirelles, Dusty Springfield, The Animals, The Monkees, Aretha Framnklin, The Byrds, Blood Sweat and Tears).

A lo largo de los sesenta King se consolidó como compositora y cantante. En 1971, Tapestry fue el inicio de una carrera exitosa hasta hoy, cuando la narizona de Brooklin figura en todos los salones de la fama de la música estadunidense con una treintena de discos. En los últimos dos años grabó un disco nuevo: A Holiday Carole (2011) y editó dos recopilaciones The essential Carole King (2011) y The Legendary Demos (2012). Su última gira larga la realizó en 2007 por Estados Unidos, Japón y Europa.

La bohemia canadiense

El retrato de la rubia canadiense Roberta Joan Anderson, nacida en Fort Mcleod, provincia canadiense de Alberta en 1943, es de trazos más fuertes, como el mismo temperamento de la inquieta artista. Mejor conocida como Joni Mitchell, la diva se mostró un poco sorprendida de su inclusión en esta trilogía al lado de King y Simon, cuyas carreras e intereses lucen diversos a la búsqueda musical dela Mitchell, teñida de originalidad y exploraciones experimentales en el folk, el pop y el jazz, así como en las artes plásticas, la fotografía, la política, el feminismo militante y la bohemia.

La vida de Joni también fue más dura. De niña sufrió polio y pasó temporadas en el hospital donde empezó a cantar. Estudio artes plásticas en Calgary pero luego partió a Toronto donde se inició como cantante folk. Vivió la experiencia de un embarazo no deseado y la dolorosa entrega de su hija Kelly Dale Anderson en adopción, cicatriz presente en su vida aunque años después madre e hija se reunieron. Casada con Chuck Mitchell, inició su recorrido por cafés y clubes hasta Nueva York, donde permaneció en 1968 tratando de parecerse a Joan Báez con su voz de soprano ondeando como bandera en alto en sus interpretaciones. David Crosby (de Crosby, Stills, Nash and Young) la conoció en un club de Florida y la llevó a Los Ángeles donde su carrera despegó en definitiva. En 1970 ganó su primer Grammy por su disco Ladies of the Canyon y su canción “Woodstook” llegó a los primeros lugares.

Annie Lennox, Elvis Costello, Tori Amos, juice Newton, Madonna, Prince, Björk y Morrisey han subrayado la influencia de Joni en sus respectivos estilos, en tanto la canadiense, con 20 discos en su haber y 64 años, editó en 2007 el disco Shine, su primer disco en nueve años, promovido intensivamente por la cadena Starbucks. Como curiosidad y homenaje, en 2008 se editó River: the Joni letters, del jazzista Herbie Hancock, un disco en el que con su banda de all stars: Lionel Loueke (guitarra), Wayne Shorter (saxos), Dave Holland (bajo) y Vinnie Colaiuta (batería), recicla con el lenguaje del jazz una serie de temas de Mitchell. Además, el pianista recurrió a una serie de vocalistas entre los que se encuentran la propia Joni Mitchel, que canta Tea leaf prophecy, Norah Jones, Corinne Bailey Rae, Tina Turner, Luciana Souza y Leonard Cohen, que más que cantar recita Jungle line (hipersónica.com).

La intelectual heredera

La escena introductoria a la vida de Carly Simon es la de su primer concierto en vivo en Los Ángeles en 1971, donde abriría el concierto de Cat Stevens. La personalidad de Carly era ya impresionante: alta, delgada y de largas piernas enfundadas en botas, con su acostumbrado sombrero y una blusa de seda que hacía resplandecer la peculiar belleza de su rostro un poco prognata, de llenos labios sensuales. Una belleza radiante y retadora producto de los años sesenta.

La hija de Robert L. Simon —fundador de la famosa editorial Simon & Schuster— y de Andrea Louise Simon, cantante y activista mitad alemana y mitad española, nació en 1945 en el Bronx neoyorquino.

Desde mediados de los sesenta Carly y sus hermanas Joana y Lucy formaron un grupo sin lograr trascendencia. La experiencia la introdujo al medio musical y artístico, actuó en la película de Milos Forman Taking off, y conoció a Mick Jagger, Cat Stevens, Kris Kristofferson y Warren beaty , con quienes se involucró sentimentalmente.

Su primer disco Carly Simon, lo grabó en 1971, y en 1972 No secretstuvo un extraordinario recibimiento. Su canción “You’re so vain”, dedicada a Mick Jagger, elevó sus ventas. Ese mismo año Carly se casó con James Taylor con quien formó una talentosa pareja musical. Su disco Playing Possum (1975) ganó un Grammy, y en 1977 lo repitió con el disco Nobody does it better, tema de la película de James Bond El espía que me amó. En 2008, a sus 62 años, editó el disco This kind of love y en 2009 Never Been Gone. En 2010 reveló que había sido víctima de una de las estafas financieras conocida como “la pirámide de Phoncy” y habría perdido buena parte de su capital. En una entrevista de 2012 confirmó que padecía la enfermedad conocida como stammering (alalia literalis), un desorden del cerebro que interrumpe el flujo del habla con repeticiones, prolongaciones de sílabas y tartamudeos. La vida de Simon añade otra perspectiva de la transformación femenina vivida en los sesenta, según la autora Sheila Weller.

El libro se armó con entrevistas ya publicadas, críticas musicales, declaraciones en los medios y escenas diversas de la vida de estas mujeres curiosamente diferentes: Carole King como la mujer común de sus canciones; Joni Mitchell como la bohemia rebelde, y Carly Simon como la sofisticada pero revoltosa heredera.

Román