Henry Louise Mencken fue maestro de la crítica literaria y el epigramista político de mayor alcance y profundidad en la cultura estadunidense durante la primera mitad del siglo XX. Nacido en Baltimore en 1880, fue el más influyente crítico literario junto Edmund Wilson, además de periodista prominente, aforista y articulista. Los tajantes aforismos de Mencken destellan por su magnífico humor, pero también son serias y profundas declaraciones, reflejo de una inteligencia independiente, lúcida y con un sentido práctico sin nada de superficial.

Murió en Maryland, Baltimore, en 1956, como un feliz conservador, aunque escribió: “En este mundo de pecado y desdicha siempre hay algo que agradecer. En mi caso, me alegra no ser Republicano”.

Gore Vidal celebró esa total ‘incorrección política’ que hoy nos acerca tanto al famoso escritor.

Ofrezco un recorrido por los clásicos, políticamente incorrectos y siempre sorprendentes aforismos políticos de este escritor estadunidense.

 

—La democracia es la teoría que asegura que la gente común sabe lo que quiere, y merece recibirlo duro y bien.

—Dar a cada hombre un voto no ha hecho a los hombres más sabios y libres de lo que el Cristianismo los ha hecho buenos.

—Creo que todo gobierno es malo, y tratar de mejorarlo es con mucho una enorme pérdida de tiempo.

—Bajo la democracia, un partido siempre dirige sus principales energías a tratar de probar que otro partido es incapaz de gobernar, y ambos, comúnmente, tienen éxito y tienen razón.

—No hay estupidez tan errada que no pueda convertirse en credo para la vasta mayoría mediante un adecuado programa de gobierno

—Para cada acción, siempre hay un igual y opuesto programa de gobierno.

—El Gobierno es demasiado grande e importante para dejarlo en manos de los políticos.

—El gobierno consiste en una pandilla de hombres como usted y como yo, que no tienen, comparándolos uno con otro, ningún talento especial para el trabajo de gobernar. Sólo tienen el talento de conseguir y conservar oficinas.

—Todo hombre decente se avergüenza de su gobierno.

—La injusticia es relativamente fácil de soportar, lo que apesta es la justicia.

—El problema con el Comunismo son los comunistas, tal y como el problema con el Cristianismo son los cristianos

—Los Liberales tienen muchas colas, y las persiguen todas.

—Supongamos que dos tercios de los integrantes de la Casa de Representantes fueran botados a los incineradores de basura de Washington mañana. ¿Qué perderíamos en contraste con la ganancia proveniente de sus salarios y los salarios de sus parásitos?

—Un buen político es tan impensable como un ladrón honesto.

—Demagogo: alguien que predica doctrinas que sabe que son falsas a hombres que sabe que son idiotas.

—Un político profesional es un hombre profesionalmente deshonesto. Para lograr acercarse a las altas esferas tiene que hacer tantos compromisos y asumir tantas humillaciones, que se convierte en algo nada distinto a una prostituta.

—El peor gobierno es el más moral. Uno formado por cínicos con frecuencia es humano y tolerante. Pero cuando los fanáticos llegan al poder, la opresión no tiene límites.

—La Democracia es el arte de manejar el circo desde la jaula de los monos.