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Prólogo: Breves noticias sobre Witold Gombrowicz en 2015

1) Un festival celebra a Witold Gombrowicz, el escritor polaco más argentino
Un curioso evento literario, a modo de homenaje de un inclasificable autor —30 autores locales leerán durante un minuto fragmentos del creador de Ferdydurke— tendrá lugar el próximo jueves 27 de agosto de 2015 en un bar del barrio de San Telmo para festejar su talento. Allí, con solo un minuto de reloj, tal como se anuncia, unos treinta escritores locales leerán distintos fragmentos de elección propia arrancados a la obra de Witold Gombrowicz, una de las figuras sobresalientes de la literatura polaca del siglo pasado, considerado a su vez por algunos lectores apasionados y por la crítica local como pieza fundamental de la literatura argentina. Ricardo Piglia, con cierta ironía, dijo sobre él que era el mejor escritor argentino del siglo XX. http://search.infobae.com/gombrowicz

2) Publican Kronos, libro inédito de Gombrowicz
El periodista y escritor por Néstor Tirri informa en el diario argentino La Nación de la publicación apenas hace unos días en Polonia país natal de Gombrowicz, de Kronos, misterioso cuaderno del escritor que pasó veinticuatro años en la Argentina. Complemento escondido de su famoso Diario, las anotaciones del volumen revelan aspectos de su vida íntima y son, según anuncia Rita Gombrowicz, viuda del autor de Ferdydurke, las únicas páginas suyas que quedaban por publicar
Todo hacía pensar que la proverbial vocación de Witold Gombrowicz (1904-1969) de detonar polémicas era cosa del pasado. Por ejemplo, el hecho de que el Estado polaco hubiera erigido un Museo Gombrowicz en Wsola, en una mansión que había pertenecido a su familia, llevaba a suponer que el autor de Ferdydurke, unas veces glorificado y otras tantas denostado, se había convertido finalmente en monumento nacional de su país, en incuestionable ícono de la cultura sacralizada. Pero qué va, nada de eso. Desde su muerte, que sobrevino en julio de 1969 (pocos días antes de cumplir 65 años), fueron numerosas las reediciones en diversas lenguas de su producción narrativa y teatral (Cosmos, Transatlántico, El casamiento, Ivonne, princesa de Bourgogne y La seducción, por nombrar algunos de sus títulos) y muchas más las publicaciones de textos críticos o biográficos que abordaban al autor y su impronta literario-filosófica. Pero nada había movilizado tanto al mundo literario como la reciente aparición, en Polonia, de una suerte de síntesis autobiográfica hasta ahora inédita, distinta de su difundido Diario, esta vez íntima y reveladora de una privacidad que incluye su vida erótica, su bisexualidad y apuntes en código, además de múltiples encontronazos y éxitos profesionales: son algunas de las aristas más resonantes de Kronos, un volumen de 460 páginas por ahora sólo legible en lengua polaca.
http://www.lanacion.com.ar/1610963-el-ultimo-secreto-de-gombrowiczun-manuscrito-que-debia-salvarse-de-las-llamas

 

www.noticiasdesdeelsur.com

3) Actualizan y reeditan Relatos de la inmadurez / Bacacay
El blog de Cultura y vida cotidiana de nexos, informó en marzo pasado sobre la publicación de una versión actualizada de Bacacay, el tomo de cuentos de Witold Gombrowicz publicado en Polonia en 1933 con el nombre inicial de Relatos de la inmadurez. La edición estuvo a cargo de la casa argentina El cuenco de plata. A la versión original traducida por Sergio Pitol en 1972, se sumaron tres cuentos nunca antes publicados en español. El blog pública uno de esos relatos, “Pampelan en el parlante”, y agradece al editor Edgardo Russo y a los traductores Bozena Zaboklicka y Pau Freixalas las facilidades para publicar ese relato inédito hasta ahora en español y escrito por Wombrowicz en 1937.
http://cultura.nexos.com.mx/?author_name=witold-gombrowicz

 

Sobre Hegel y Kierkegaard

Continúo ahondando en el Curso de Filosofía en seis horas y cuarto, una revisión decantada por Witold Gombrowicz en sus últimos meses de vida, durante el verano de 1969 en Vence, Francia. Abundan las observaciones punzantes y definitorias, los comentarios humorísticos y sofisticados de un Gombrowicz agónico, pero lúcido y conciente.

Sobre Hegel
“Llevó una vida aburrida de profesor universitario en el Berlín del siglo XIX”, dice Gombrowicz sobre Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770–1831), el filósofo precursor del concepto de la dialéctica. Lo emparenta con Fichte (Johann Gottlieb) y su filosofía del Estado y de la ley; y con Schelling (Friedrich) por la naturaleza artística de su filosofía (muy influida por la estética y el arte), aunque a éste Hegel lo atacó violentamente.
La base sobre la cual Hegel formula su teoría de lo real, continúa G, es la tesis siguiente: lo que es racional es real, lo que es real es racional. El sujeto es correlativo (dependiente) del objeto, uno no puede existir sin el otro. “Imaginad que no existe más que una cosa”, dice Hegel, “pues sin conciencia, esta cosa no existe”.

Dice Hegel:
El mundo es una cosa y sólo es conocido en la medida en la que es asimilado por la razón, por una conciencia racional. Cada día comprendemos mejor el mundo, nos damos mejor cuenta de la razón de cada fenómeno. Llegará un momento, el momento final de nuestra historia y del género humano, en que el mundo será plenamente asimilado. Ese día desaparecerán el tiempo y el espacio, y la conjunción del objeto con el sujeto se transformará en un absoluto. Fuera del tiempo y del espacio. Ya no habrá movimiento. (Entonces, añade G, ¡zas! El ABSOLUTO)
Sobre este razonamiento hegeliano señala Gombrowicz: Como vemos, semejantes sistemas metafísicos tienen una estructura bastante fantástica. Pero incluso cuando los sistemas se vienen abajo sirven para comprender un poco mejor la realidad y el mundo. Lo rescatable es que esta idea del progreso de la razón en Hegel se realiza a través de un sistema dialéctico, y esto es lo que hoy en día tiene la mayor importancia.

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Dialéctica hegeliana
La muy conocida dialéctica hegeliana se realiza más o menos así: Cada tesis encuentra su antitesis en un grado más alto. Esta síntesis aparece de nuevo como tesis y encuentra su antinomia y etcétera. Por tanto es una ley de desarrollo basada en la contradicción. Nuestra mente se halla fundada en esta contradicción porque es imperfecta. Porque conoce la realidad sólo parcialmente.
La contradicción está en la base de nuestra mente: por ejemplo, cuando decimos “todo” tenemos que admitir también lo singular. Cuando imaginamos una cosa negra hay que pensar también en otro color, porque la idea misma del color es una oposición entre éste y el resto de los colores.
Esa misma oposición, Hegel la traslada al desarrollo histórico del Estado: una dictadura provoca una revolución y una revolución reencuentra su síntesis en un sistema que no corresponde ni a la dictadura ni a la revolución; un sistema, pues, de poder limitado que, a su vez, se ve corregido por otro sistema, por ejemplo, oligárquico.
Subraya Gombrowiz: La filosofía de Hegel es una filosofía del devenir, lo que constituye un gran paso adelante, pues este proceso del devenir no aparece en las filosofías anteriores. No es sólo un movimiento, sino un progreso.
Este proceso dialéctico nos sitúa siempre en un escalón superior, hasta el logro final de la razón. Proceso fundado en el progreso de la razón, es decir, de la ciencia. Lo que lleva a Hegel a conceder la mayor importancia a la historia.
Hegel y la historia
Lo creador es el devenir humano que se expresa sobre todo en la historia. La importancia que Hegel dio a la historia contribuyó al triunfo de su pensamiento. Basta comparar el mundo hegeliano con el de Aristóteles o el de santo Tomás para comprender que el sistema hegeliano es la verdad en marcha, el lugar donde la humanidad forma sus leyes y el hombre se convierte en un peldaño de la historia.
El hombre es el principio a través del cual la razón del mundo llega a la conciencia de sí misma.
La diferencia entre la lógica tradicional y la de Hegel es esta: según la lógica tradicional, todo lo que es, es idéntico a sí mismo y en nada se contradice. Es el famoso principio de identidad, según el cual A equivale a A.
Pero en Hegel, nada es idéntico a sí mismo y todo se contradice (la imperfección de la razón que avanza).
En su Fenomenología del espíritu, el análisis hegeliano de sus temas (el mundo ético, el mundo humano y divino, el hombre y la mujer, la nación y la familia, el Estado) consiste siempre en descubrir y definir el movimiento dialéctico al que están sometidos.

Hegel y el Estado
Otro tema de importancia extraordinaria en Hegel es el del Estado y los pueblos (naciones). Para él, la realidad del Estado es superior a la del individuo. El Estado es la encarnación del Espíritu del mundo.
Para la filosofía anterior, el hombre estaba sometido a una ley moral instituida por Dios o, como en Kant, sometido a un imperativo moral. Es decir, el hombre avanza, pero la ley ya existe.
En cambio, para Hegel, todo se mueve: el hombre, al avanzar, labra su propia ley, y no hay ninguna ley fija fuera de la constituida por el proceso dialéctico. En Hegel no solamente el hombre, sino las leyes están en marcha, porque son imperfectas.
Para Hegel, el Estado es la realización del querer individual. El espíritu que se expande convirtiéndose en la forma y la organización del mundo. Y sobre las formas de gobierno señala: el gobierno capitalista provoca una dictadura contraria, la del proletariado. La dictadura del proletariado lleva a una forma superior que podrá reunir los aspectos buenos de cada forma precedente, etcétera.

Inmediatamente Gombrowicz puntualiza: “Comprenderán con qué gula se lanzaron los comunistas sobre esta idea. Para ellos la revolución conduce a una dictadura del proletariado, pero después se llega al Estado ideal, donde la fuerza no tendrá nada que hacer”
Por ello, Hegel debe su gloria en primer lugar a Marx, y en segundo lugar a los marxistas: el Estado se transforma al fin en la encarnación de la divinidad.

Sobre Kierkegaard
El de Hegel es el último gran sistema metafísico que ha tenido lugar. Según la ley dialéctica de puro estilo hegeliano, la tesis reencuentra su antítesis. Pues bien, la antítesis justa de Hegel es Sören Kierkegaard (1813-1855), afirma G.
Destaca la gran admiración profesada por el pastor danés a la figura de Hegel, pero de pronto le declara la guerra y, puntualiza G, “se produce uno de los momentos más dramáticos de la cultura.

KierkegaardQuote-JustineWarrington

Gombrowicz resuma el ataque de Kierkegaard a Hegel:
Hegel es absolutamente irreprochable en su teoría, pero esta teoría no vale nada. ¿Por qué? Porque es abstracta, mientras que la existencia (es la primera vez que aparece esta palabra) es concreta. En Hegel no hay más que abstracciones y conceptos. Por ejemplo: he visto mil caballos que tienen todos algo en común, y formulo entonces el concepto de una cosa: caballo, animal de cuatro patas, etcétera. Pero resulta que justamente este caballo nunca ha existido, puesto que cada caballo concreto tiene su color. De suerte que el concepto con el que la filosofía clásica actúa desde tiempos antiguos, como en Demócrito o Aristóteles, como desde santo Tomás hasta Spinoza, Kant y Hegel, está en el vacío.
La filosofía clásica dice: el hombre, pero la abstracción no corresponde a la realidad. Es, por decirlo así, del otro mundo. Aquí es donde el pensamiento encuentra su contradicción interior más violenta. Y es la base, por usar el lenguaje hegeliano, de una antítesis que nos lleva directamente a la existencia.

El existencialismo para Gombrowicz, nace directamente del ataque de Kierkegaard contra Hegel, pues la filosofía de Kierkegaard es una reacción contra la del alemán.
Además de señalar en primer lugar esta oposición entre lo concreto y lo abstracto en Hegel, Kierkegaard eleva otra objeción a la filosofía hegeliana: “La verdad hegeliana está concebida de antemano”. Esto es: La elección entre nuestras concepciones no se realiza como consecuencia de un razonamiento, sino que la elección es previa. El razonamiento sirve sólo para justificar una elección anterior.

Finaliza Gombrowicz: Hegel concibió su mundo de antemano, dentro de su razón. Por tanto es premeditado. Este es un defecto más del razonamiento abstracto, y es el drama de la mente.

Gombrowicz