La historia de la Liga Albanesa de Escritores frente al espejo de una mujer, título de esta breve novela del albanés Ismaíl Kadaré (1936), condensa la vida en la capital albanesa de Tirana en los años sesenta, bajo el control del inhóspito régimen comunista.

Con escritura enraizada en la vida, Kadaré se las arregla para colocar frente a esa mujer, tornada espejo de la realidad, su propia vida de poeta joven dentro de la Liga de Escritores, y las condiciones de control y represión del régimen. Margarita es una sobreviviente y guarda el misterio del oficio de “mujer de la vida”, en un sistema donde la opresión no sólo es política e ideológica, sino también vital y personal, un régimen donde se persiguen por igual la poesía “no revolucionaria” y el placer no regulado por la norma. El narrador describe así a Margarita:

“A diferencia de lo que había imaginado, andaba en torno a los treinta años, y llevaba una fina falda de verano que la hacía parecer todavía más joven. Sin tostar por el sol, desprovista de la más leve huella de vulgaridad, con los cabellos castaños formando unos cuantos rizos suaves a la altura del cuello; una especie de Ana Karenina aunque sin Vronski y sin el golpe metálico del vagón de ferrocarril, en sustitución del cual le había caído en suerte un destino de mujer de la vida en un Estado comunista balcánico a comienzos de los años sesenta”.

La casona de la Liga de Escritores está sobre una calle amplia frente a la desembocadura discreta de un callejón sin salida, al fondo del cual vive Margarita. La relación enigmática entre el poeta y la mujer nunca se realiza, sólo llegan a saludarse en la calle de forma casual y azarosa. Pero para ambos está destinada una muestra del poder del Estado totalitario. Con la docilidad casi natural de quien se halla sometido sin remedio, ambos aceptan su destino.

Para alentarlo a olvidar sus escritos sobre algo tan poco ejemplarizante como el suicidio (de Hemingway, de Marilyn Monroe), y forjarle el carácter indoblegable del “hombre nuevo”, el poeta es enviado a una comunidad montañosa para conocer de cerca el trabajo “honrado y vigoroso” de los obreros comunistas en una fábrica.

En un desalojo de personas consideradas viciosas, Margarita es expulsada de Tirana junto con su madre, y transportada con sus pocas pertenencias a una aldea perdida. Las ubican en una vivienda miserable y las destinan a trabajar en la tienda de una cooperativa. Allí consiguen la soga y esa misma noche se suicidan. Es probable que Margarita ayudara primero a su madre y luego se colgara ella.

Recordaba a Greta Garbo, pero una Greta Garbo diferente, como reflejada por medio de un espejo desde el aburrimiento provinciano albanés”, escribe el poeta y se pregunta si en sus horas de tedio esa mujer pudo encontrar algún consuelo en la literatura albanesa, porque en sentido contrario, ella, mujer siempre en entrega, entregó algo valiosos a la literatura albanesa a través de esos escritores de la Liga.

Kadaré recibió el Premio Príncipe de Asturias 2009 por “narrar con lenguaje cotidiano, lleno de lirismo y drama, la tragedia de su tierra, campo de continuas batallas”.