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DE ESCRIBIR Y LA MANÍA EXTRAÑA LEER

La literatura en el primer siglo novohispano es una de las expresiones culturales más interesantes a pesar de haber sido una práctica reducida, marginada y elitista en un país analfabeto, sometido y censurado en casi todas sus actividades cotidianas. A su vez, la lectura fue durante los tres siglos coloniales actividad impracticable para la mayoría de la población, excentricidad, manía extraña, actividad minoritaria censurada y aún peligrosa, y por ello muchas veces prohibida por el Tribunal de la Inquisición, especialista en ver moros (o para el caso indios, curas o criollos) con tranchete en todo texto, incluso en aquellos escritos piadosos y manuales de frailes y religiosos. El Santo Oficio buscaba amoralidades, ideas paganas, blasfemias o motivos e impulsos políticos conspirativos contra la religión, las autoridades virreinales o, peor aún, contra la Corona española misma.

Por haber sido ya bien estudiadas y por su extendido conocimiento y difusión, las diversas historias y crónicas de la Conquista suelen aceptarse como el inicio de la literatura sobre el nuevo continente: épicas y epopeyas, cartas y descripciones, informes y textos muchas veces fantásticos son, en efecto, génesis de la historia y la literatura americana, y a la vez revelan la mirada fascinada o asombrada, reprobatoria o moralista, piadosa o violenta, de rechazo o incomprensión con la cual los españoles vieron a los indios americanos.

Escritas primero por soldados, frailes o escribanos y posteriormente por historiadores, clérigos y miembros de la corte ya censurados oficialmente por la Corona española como Cronistas de Indias (cargo que existió de 1525 a 1799), dan cuenta muy a su manera de la situación, las costumbres y la vida indígena a su llegada al nuevo mundo; del desarrollo de las guerras de conquista, de tribulaciones, derrotas y victorias de los ejércitos, así como de la organización de los nuevos territorios, de la fauna y flora locales, de la vida general de la corte y el pueblo durante aquellos primeros años de la Nueva España.

Existen también las recuperaciones en lengua original y las traducciones al español realizadas por indígenas castellanizados, mestizos, frailes y criollos. En ellas se documentan y relatan mitologías y creencias, historias y lenguas, ritos y costumbres, gestas, guerras y migraciones, conocimientos y tradiciones de los pueblos indígenas prehispánicos. Muchas de ellas fueron alteradas por la misma traducción, trastocadas por malas o incompletas interpretaciones, transformadas radicalmente por su adaptación a la mentalidad occidental o por la pérdida de las fuentes originales de consulta y, también, para mayor enredo, muchos de estos textos fueron mutilados, prohibidos y censurados por conveniencias políticas y religiosas.

 DE BERNAL, CORTÉS Y LA ETERNIDAD

Entre las crónicas más ricas y reveladoras, sostenida por un notable y genuino temperamento humano, cargada de interesantísimos detalles y revelaciones deslumbrantes e informativas, destaca sobre todo la magnífica Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo (Medina del Campo, España, 1496 o 98-Antigua, diaz_del_castillo[1]Guatemala, 1580?), obra que se diría sostenida por un impulso netamente literario digno de las Novelas de Caballería de la Edad Media. Soldado pobre del ejército de Hernán Cortés, protagonista de expediciones y batallas, testigo directo y veraz de los hechos de la Conquista, Bernal escribió a lo largo del último tercio del siglo XVI una de las obras más portentosas y bellas de la literatura de y sobre las Indias, la cual se publicaría de manera póstuma en 1632. Juzgada en su contexto y conociendo su intención de refutar a cronistas de oídas y suposiciones (principalmente a Francisco López de Gómara, apologista de Cortés que nunca visitó el Nuevo Mundo), y de reclamar a la Corona recompensa digna por su participación en la guerra, la Historia Verdadera… es justamente considerada texto fundamental de nuestra literatura. Es nuestro primer novelista señaló Carlos Fuentes.

Pero ¡oh sorpresa!, cuando este asombroso texto de Bernal no cumple un siglo de haber sido por fin recuperado y valorado en su dimensión no sólo histórica, sino estética y artística, cuando por fin se le ha explicitado, documentado y entendido a cabalidad, aparece en escena el arqueólogo e historiador francés Christian Duverger, para refutar en pleno siglo XXI la autoría de Bernal, y no satisfecho con eso, ir más allá y atribuírsela al propio Hernán Hernando-Cortez-portrait-by-George-S.-Stuart[1]Cortés. Crónica de la eternidad ¿Quién escribió la Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España? (Taurus, 2013) es el título del libro del estudioso francés, quien se ha regocijado con la sorpresa y el revuelo causado por su minucioso, documentado y luego bien refutado texto. El impulso mediático y mercadotécnico, la promoción editorial y las entrevistas realizadas a Duverger por una docena de periodistas sin haber leído siquiera el volumen, llevaron rápido el libro a los primeros lugares de ventas, lo cual animó a su autor a dirigirse oficialmente a la Academia de la Lengua Española para exigir un debate sobre el asunto.

Por fortuna, luego de la primera apariencia, diversos historiadores, expertos y críticos ponderaron el texto de Duverger, destacaron su concisa documentación y celebraron varias de sus ideas, precisaron el tono exorbitado de su apuesta narrativa más novelesca que de investigación histórica, e incluso reconocieron algún hallazgo original. Luego de lo cual refutaron uno a uno los argumentos principales de su tesis dividida en dos partes: la primera centrada en demostrar la imposibilidad o incapacidad de que Bernal Díaz del Castillo pudiera haber escrito la obra, y la segunda, encaminada a demostrar la autoría de Cortés, quien, según Duverger, no sólo fue capitán y conquistador de Tenochtitlán, no sólo el rival del rey Carlos y el autor de los Cartas de Relación, textos políticos y militares de notable inteligencia capaces de lograr en aquellos años el “éxito editorial” de cuatro mil ejemplares; no, según Duverger, el hombre que cambió al mundo también fue un artista de la literatura, quien subrepticiamente escribió la Historia verdadera… para una improbable posteridad, atribuyéndosela además a un subordinado, el soldado Bernal, para evitar así la censura del Rey, quien en efecto ya había prohibido los textos del Conquistador cuando sintió que su ambición podía serle peligrosa.

Para quien desee consultar el affaire Duverger, está bien documentado en “El misterioso Bernal Díaz”, nexos No. 424, abril, 2013 http://www.nexos.com.mx/?cat=3181

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DE GUERRA Y CONQUISTA

Hernán Cortés (Medellín, 1485-Castilleja de la Cuesta, 1547), escribió cerca de una veintena de Cartas de Relación, de ellas la mayoría se perdieron y cuatro son bien conocidas y consideradas de gran relevancia como documentos informativos y descriptivos de la Conquista de la Nueva España, por ello pueden también considerarse parte de la historia de la narrativa sobre el nuevo mundo. Dirigidas como informe al rey de España, las Cartas no son propiamente una crónica y están envueltas en cierto tono de auto-exaltación y exageración; sin embargo, su detallada descripción de batallas y enfrentamientos, negociaciones con grupos indígenas sometidos por los mexicas, estrategias y tácticas de guerra, así como de la organización bélica del imperio de Moctezuma, son sumamente reveladoras y aportan datos suficientes para entender la pragmática mentalidad política de Cortés, su habilidad diplomática y su inteligencia “moderna”, de hombre que encarna el espíritu del Renacimiento y el empuje imperial de su patria (José Joaquín Blanco), así como la superioridad en conocimientos guerreros y en tecnología armamentista de los españoles, elementos que fueron determinantes para la definitiva derrota azteca en 1521.

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DE LOS DIOSES Y LAS COSAS

La obra del franciscano Fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), es considerada la más acabada y completa obra literaria de los frailes de América, ya que cumple importantes y diversas funciones, destacándose la más profunda y rica recuperación de la lengua náhuatl que se haya realizado, así como una vastísima y detallada información, enciclopédica y erudita, sobre gran cantidad de aspectos de la vida, geografía, fauna y flora, costumbres, ritos, historias y vida general de los pueblos indígenas. Escrita totalmente en náhuatl y durante años repudiada y despreciada por ello (cosas de idolatría, decían otros frailes y las autoridades) La Historia General de las Cosas de la Nueva España fue terminada en 1585, el manuscrito fue recuperado hacia 1777 y finalmente publicado en castellano en 1829. La obra  representa uno de los libros más interesantes asombrosos y enigmáticos del mundo: un alarde enciclopédico de etnografía, historia, lingüística y ciencias naturales, cuando estas disciplinas apenas daban sus primeros pasos en Europa. Iniciada al parecer en 1557, La Historia General… comprende un accidentado y largo recorrido que incluye cerca de 30 años de entrevistas y platicas con los desde entonces llamados “informantes de Sahagún”, una orden superior para la suspensión de la obra, y la dispersión de los papeles hacia 1571, tanto por falta de recursos económicos como por dudas con respecto a la conveniencia de aquella tarea; la reintegración de los manuscritos a Sahagún hacia 1576 y el reinicio de la enorme tarea al año siguiente. La extensa obra de 12 tomos sigue en su elaboración un plan clásico y, de acuerdo al más importante estudioso de nuestras lenguas indígenas, Ángel María Garibay, la obra tiene los dones de varios clásicos reunidos en un sólo saber sistematizado. La trascendental obra de Sahagún y sus informantes es una de las fuentes principales de recuperación y consulta de la lengua y la vida indígena prehispánicas y, precisamente, de las cosas de la Nueva España, lo que lo convierte en un texto fundacional imprescindible en nuestra historia literaria.

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DE LA DESTRUCCIÓN, LOS INDIOS Y LA APOLOGÉTICA

El dominico Fray Bartolomé de las Casas (Sevilla, 1474-1566), con su obra más difundida, Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552), se volvió un defensor de los indios y fue hasta España a refutar las acusaciones de que éstos “no eran gente de razón”. Ya de regreso, negó el derecho español de conquistar América. En su haber figura también un libro extraordinario Los indios de México  y Nueva España, donde estudia y describe las costumbres y cultura de los indios mexicanos en aspectos como las ciudades, la artesanía, la milicia, el comercio, la religión y las instituciones. Reúne y sistematiza las investigaciones que realizó Fray Bartolomé acerca de las sociedades indígenas oriundas del territorio que actualmente ocupa la República Mexicana. Los historiadores como el querido viejo Edmundo O’Gorman, no obstante, señalan a la Apologética historia sumaria, y aún a otra de sus obras, De único vacationis modo, como las más trascendentes del dominico, aunque hay que decirlo, la disposición de esas obras, su esquema y desarrollo, a la distancia, las hacen complejas y más exigentes con el lector. Centralmente, la Apologética… es un planteamiento filosófico, moral y ético a favor de la plena capacidad racional de los indios del Nuevo Mundo.

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DE ORTODOXIAS Y FRAILES POLÍTICOS

El franciscano Fray Toribio Motolinía (España, fines del siglo XV-ciudad de México 1569), se llamaba originalmente Fray Toribio de Paredes o Benavente, escribió en la segunda mitad del siglo XVI su Historia de los Indios de Nueva España, obra inicialmente perdida pero reescrita parcialmente y publicada hasta 1848. Se asegura que Motolinía fue, en un primer momento, protector y defensor de indios, un humilde fraile genuinamente interesado en la evangelización y conversión de los indios, a los que bautizaba por miles o cientos de miles, pero posteriormente se tornó un franciscano ortodoxo y recalcitrante, un enriquecido burócrata de gran poder, aliado de Cortés y refutador de las acusaciones de salvajismo y exterminio dirigidas a los españoles, las mismas denunciadas por Las Casas. Motolinía se revela finalmente como un hombre político y de acción, dotado de una inteligencia ambiciosa y pragmática.

DE CRÓNICA INDÍGENA

De entre los cronistas indígenas, sobresale el tenochca Hernando de Alvarado Tezozómoc o Fernando Alvarado Tezozómoc (México-Tenochtitlan 1520-30-después de 1609) por sus dos trabajos célebres. Primero la Crónica mexicana, escrita en castellano hacia 1598, relato puntual recopilado por él mismo de la emigración mexica, la salida de Aztlán, el viaje en busca de la señal donde debían asentar su ciudad, la llegada a la laguna donde fundaron Tenochtitlán, el desarrollo del imperio azteca, sus gobernantes y ejércitos. Esta primera crónica termina con la conquista española. Y luego la Crónica mexicáyotl, escrita en náhuatl hasta poco antes de su muerte alrededor de 1609, donde narra la genealogía de los nobles mexicas y muestra sus méritos y (casi exige) sus derechos, en momentos en que los españoles empezaban a dejar de contar con los gobernantes naturales de los pueblos invadidos, cuya autoridad al principio habían respetado e incluso fomentado.

Se dice que llegó a ser traductor nahuatlato (experto intérprete del náhuatl) en la Real Audiencia debido a su ascendencia noble, pues fue nieto del tlatoani mexica Moctezuma Ilhuicamina, así como bisnieto de Axayácatl.

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Bibliografía

José Joaquín Blanco. La Literatura de la Nueva España (Tomos I: Nuevo mundo y conquista y II: Esplendores y miseria de los criollos), Cal y Arena, 1989.

Edmundo O’Gorman. Cuatro historiadores de Indias. Alianza Editorial-Patria-Conaculta, 1989.

Bernal Díaz del Castillo. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Introducción y notas de Joaquín Ramírez Cabañas. Editorial Porrúa, 1998.

Fray Bernardino de Sahagún. Historia General de las cosas de la Nueva España Tomos I y II. (Primera versión íntegra del texto castellano del manuscrito conocido como Códice Florentino) Introducción, paleografía, glosario y notas de Alfredo López Austin y Josefina García Quintana. Alianza Editorial-Patria-Conaculta, 1989.

Fray Bartolomé de Las Casas. Los indios de México  y Nueva España. Editorial Porrúa, 2002.

Christian Duverger. Crónica de la eternidad. ¿Quién escribió la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España?. Taurus, 2012.